¡Embarazada! ¿Y ahora qué?

El embarazo es un proceso natural que implica cambios en el cuerpo y en la mente de la mujer. Dichos cambios son los que provocan que las mujeres vivan esta etapa de forma diversa, ya que a pesar de todos los mitos que se esconden detrás de las embarazadas, no debemos olvidar que cada mujer es diferente y los cambios en su cuerpo los vivirá de forma distinta.

Si la mujer posee una personalidad fuerte y madura será más adecuada para que las diferentes etapas se superen de forma talentosa.  La autoestima y el grado de confianza son esenciales en este aspecto, así como la estabilidad psico-afectiva de la mujer, es decir, la capacidad que tenga para afrontar y resolver posibles situaciones adversas.

Una situación desfavorable que ha llevado a la madre a tener un hijo puede ser el origen de conflictos posteriores. Es decir, cuando nos enfrentamos a un embarazo no deseado, ya sea porque algún miembr@ de la pareja no anhelaba tener un hijo en ese momento, porque se busca la gestación por no perder a la pareja, o porque toma la decisión debido a su edad o estabilidad de la relación, etc.

Pero independientemente de cómo viva el embarazo cada mujer, por su situación previa, no debemos olvidar que la ansiedad puede formar parte de este periodo.

En en el primer trimestre la futura madre se encuentra cansada, su fatiga constante le impide llevar un ritmo de vida similar al que llevaba y puede que su estado de ánimo se vea afectado.

La presencia de estrés, ansiedad e inestabilidad emocional es bastante habitual, ya que además de todos los cambios expuestos anteriormente en esta etapa la mujer tiene más opciones de sufrir un aborto espontáneo, por lo que este periodo puede resultar bastante contradictorio, marcado por la duda y el miedo ante cualquier síntoma. Si la mujer ya ha sufrido un aborto anteriormente, conlleva que dicho periodo sea aún más complicado.

Pero, ¿A qué puede tener miedo una futura madre?, mejor dicho, ¿Cómo puede ser que una futura madre no tenga miedo?

La mujer descubre su embarazo de un día para otro, debe asumir que hay un nuevo ser creciendo dentro de ella. El feto pasa a ocupar un primer puesto en su vida y en la de aquellos que están más cerca, un ser que hasta ahora no existía y del que jamás se había tenido que preocupar.

De ahí que durante las primeras 12 semanas la mujer sienta cierto conflicto interior, ya que trata de asumir su nueva situación y es aquí donde surge la dicotomía, el nuevo ser frente al cambio de vida, frente a su posición en el mundo. Donde su mayor preocupación era su propio yo, su perspectiva, su carrera, sus relaciones, etc. Ahora debe ser consciente del cambio de estatus y de rol. A la par que trata de no perder su vida anterior su mente trata de reorganizarse estableciendo nuevos intereses y prioridades.

A nivel psicológico el futuro bebé es una mezcla entre realidad y fantasía, debido a que su presencia física aún no se advierte, ni hay mayor volumen en su abdomen, ni patadas en su vientre.

A pesar de que la presencia del feto aún no sea notoria, la mujer debe realizar ciertos cambios en su día a día para que el futuro bebé se desarrolle correctamente y evitar así problemas posteriores. Si además siente nauseas matutinas, debe prevenirlas mediante la ingesta de alimentos secos en horarios intermedios (antes de levantarse, a mitad de la noche, antes de irse a dormir, etc.), de repente sus hábitos alimentarios son sustituidos de forma radical, no importa lo que comieras o como, ahora no eres tú, eres esa incubadora que debe luchar por ese bebé. A partir de este punto no se puede comer cualquier cosa, se deben realizar cinco comidas al día y hacerlo a su vez de forma saludable. Habrá una serie de alimentos (embutidos, quesos sin pasteurizar, algunos pescados…) que a la mujer le quedan prohibidos, además la ingesta de alcohol queda vedada, así como aquellos espacios donde halla demasiado humo. El futuro bebé aún no ha dado señales de su presencia y la mujer ya empieza a ponerse en marcha para el largo camino que le queda por andar.

Por otra parte sus hábitos diarios deben ser modificados, su actividad física donde debe ser más cauta si hacía algún deporte de impacto y donde debe existir de alguna manera, en el caso de llevar una vida sedentaria.

Ahora tendrás que acudir al médico de forma continuada, tendrá visitas  con la matrona, con el hospital, obstetricias, charlas, talleres, etc.

Casi toda su vida girará en torno a su vientre. Ahora todo lo que hace es por su futuro bebé, para evitar que el parto sea complicado,  para que nazca sano, para que no se estrese. Porque no debemos olvidar que muchos profesionales de psicología trabajan para que la mujer no se estrese, porque dicho estrés podría dañar al feto. Es decir, toda la lucha de la mujer por defender aquello que es suyo por derecho, por cuidarse y quererse queda atrás, en su nuevo mundo el feto es lo que prevalece.

Pero esto que parece tan duro y tedioso no tiene por qué ser así, ya que cuando el embarazo es deseado cada nueva acción, cada prohibición, cada visita y cada sensación pueden resultar claramente placenteras. Lo que lleva a la mujer a ese estado de confusión, donde cada acción le recuerda su futura maternidad y a su vez el abandono de su actual vida, en la que si todo va bien, cambiará de forma notoria.

Así pues, si esta es tu situación y sientes que no estás disfrutando con tu nuevo estado, que todo te queda grande y que no te sientes feliz.

 

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