Con Tu Psicóloga y Sexóloga – Psicología, Sexualidad y Pareja

¿QUÉ ES ESO DEL AMOR?

Según la Wikipedia, el amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres. Se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, siendo resultante y productor de una serie de actitudesemociones experiencias.

Pero para mí el amor es aquello que nos lleva a levantarnos cada mañana pensando que el mundo es un poquito mejor. Y con eso no me refiero al amor en pareja y mucho menos al enamoramiento, sino simplemente al amor por algo o por alguien, aquel que puede tener un padre por un hijo, una abuela por su nieta, una persona por su trabajo o una amiga por otra. Pero cuando hablamos de amor se reduce a romanticismo, entrega, pasión, deseo, necesidad, afecto… A algo que no es sano y que cuanto más prohibido y tedioso sea, mejor que mejor. Si no os lo creéis, vamos a verlo.

Hagamos un repaso a nuestra vida basándonos en el cine y la literatura.

Empecemos por nuestra niñez, seguro que estáis pensando lo mismo que yo, Disney. Si señor Disney, es decir princesas, todas con un mismo objetivo, encontrar el amor VERDADERO, no un rollete de verano que nos haga feliz, o un amig@ con derecho a roce. Sino esa media naranja heterosexual; ése de por siempre para siempre jamás y esa alma gemela irremplazable.

De manera que sólo hay dos opciones, una es ser “súper-mega-feliz de la muerte” con tu churri ideal y la otra es ser infeliz para siempre y no comer perdices. ¿O no?

Muchas personas dirán: “Vale, eso está muy bien pero, ¿qué pasa con los otros dibujos?”

Los otros dibujos hablan de guerra o juego, no del amor, y si aparece es un amor infantil al que se le da poca importancia, porque esos dibujos van dirigidos a una población masculina, donde la idea del amor aún no es interesante y donde no lo será en mucho tiempo, llegando por otra parte de una forma muy diferente. Pero otro día hablaremos de los dibujos animados y series infantiles, porque no tienen desperdicio.

Más adelante, en la adolescencia nos centramos en series y películas que hablan de personas con las que podemos tener más afinidad. En su mayoría son jóvenes que van al instituto a pasear los libros y a ligar, porque estudiar, lo que se dice estudiar no parece que estudien mucho (eso sí, luego aprueban que da gusto). Recuerdo que en mi época veíamos Sensación de vivir o Al salir de clase, ahora hay algunas como One Tree Hill Gossip Girl. Pero es en la literatura donde veo que ha habido un gran boom de enseñanza nefasta con superventas como Tres metros bajo el cielo o, cómo no, la saga Crepúsculo, donde de nuevo surge la idea del amor prohibido e imposible. A mi entender este tipo de novelas que han hecho y están haciendo furor entre las adolescentes y las que no lo son tanto está haciendo también mucho daño. Pretendía decir algo de esta trama de forma sarcástica o divertida, pero por el camino de mi explicación me encontré con un monólogo estupendo de Ernesto Sevilla, llamado El cine y los adolescentes, cito textual, porque yo no podría expresarlo mejor: “[…] ¿Qué les gusta a los adolescentes? Crepúsculo, qué peliculón, ¿eh? Un guión redondo, sin lagunas, un guión de hierro, chapeau (irónicamente). Un vampiro, que va al instituto, ¿nocturno? No, ¡DIURNO! Se ve que va al instituto pegado a la pared. Además es absurdo, ¿para que quiere la ESO? ¡Si es inmortal!” Os invito a verlo entero, no tiene desperdicio. Como veis, este argumento hace aguas por todas partes, pero para más inri, su novia es una chica que se describe como torpe, con un concepto muy pobre de sí misma, y él, el vampiro es un ser perfecto, a pesar de ser un vampiro y aquel ser por la que cualquier mujer podría suspirar. En la novela hay lucha por conseguir a la persona amada y tener su amor por encima de todo, incluso de su propia vida.

Esta idea no es solo mía, sino que es una idea publicada por el propio Ministerio de Igualdad, a través de su web www.educandoenigualdad.es donde nos menciona el peligro de esta relación: “La autoraStephenie Meyerse olvida de comentar a veces una pequeña cosita a la que no da mucha importancia en toda esta ‘idea tan ideal y perfecta’. Y es que Edward es un vampiro y un vampiro que es capaz de provocarle el mayor dolor de su vida, de destrozar su cuerpo y cortarlo en pedacitos, un vampiro cuyo mayor deseo es saciarse de la sangre de ella misma. Algo de lo que él mismo la avisa y de lo que ella no parece responder.”

Y siguiendo con “amores que matan”, ¡qué decir de las novelas de Federicco Moccia! Lo siento, no he podido leerlas completas, se me atragantan demasiado. Eso sí, al igual que en Crepúsculo he visto la película (sí, sólo una, tampoco pude ver más). Qué argumento tan adecuado, un chico “malo”, con un claro perfil de maltratador, encandila a una chica “buena” e inocente. Es perfecto, lo último que nos faltaba para luchar contra el machismo y la desigualdad de género.

Es decir, que nos pasamos el día poniendo en las redes sociales, brutalidades como la de Marta del Castillo, y luego suspiramos por un amor así.

De momento la idea del amor parece que va quedando clara, ¿no os parece?

Si a esto le añadimos las telenovelas, donde el amor perfecto siempre acaba mal y los melodramas, tenemos el cóctel perfecto para diseñar el amor. Creo que a este diseño hay que darle varias vueltas.

Yo por mi parte te invito a que encuentres el amor en cada cosa que hagas, en cada persona que te quiere, en cada momento especial y, cómo no, el amor por ti mism@, porque si no te quieres y te cuidas, créeme, nadie va hacerlo por ti. Y es más, no va a saber hacerlo tan bien. Porque, ¿quién te conoce mejor que tú?

Irene Ab0ad Rodríguez

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